Aquí estamos las mujeres, unidas en nuestros procesos;
avanzamos, enseñamos a los hijos nuestros pensamientos,
a nuestros esposos… Nosotras tenemos que enseñarles,
porque las sabedoras de esto somos las mujeres
Mildred Montero, 2012
Nuestros corazones están tristes, muy tristes. Nuestra querida Mildred nos dejó, no logró sobrevivir a un accidente que no tendría que haber sucedido. Ayer mientras iba camino a una reunión con su gente en compañía de Indira Pacheco Arias, otra lideresa kankuama, la vida se les fue en un segundo.
Las mujeres de la ONIC y el equipo de la Consejería de Mujer, Familia y Generación tuvimos el privilegio de compartir con Mildred, de conocerla y aprender de ella. La recordamos como una mujer alegre, clara en sus planteamientos, solidaria, comprometida y apasionada con el proceso indígena.
Mildred Patricia creció en la comunidad de La Mina, vivió los años más difíciles de la guerra en la Sierra Nevada de Santa Marta, cuando alrededor de tres mil indígenas fueron desplazados y unos trescientos fueron masacrados. Aún cuando su padre fue asesinado y parte de su familia tuvo que desplazarse a Valledupar, ella se quedó resistiendo en el territorio y trabajando con la comunidad.
En 2009, en la II Asamblea Nacional de Mujeres Indígenas fue elegida como representante de la macro-regional norte para asumir el reto de integrar el primer Consejo Nacional de Mujeres Indígenas de la ONIC. Como Consejera acompañó y motivó el proceso de muchas mujeres y organizaciones regionales, hizo parte del equipo que socializó el Auto 092 de 2008 y estuvo presente en espacios del Movimiento Indígena y de las mujeres a nivel internacional. Al momento de su muerte era coordinadora de derechos humanos de la Organización Indígena Kankuama (OIK).
Mildred se fue, pero permanece en nuestra memoria; nos queda el recuerdo amoroso de lo que fue su vida: incansable, decidida, acogedora y todo lo que cada una y cada uno guardará en su corazón. Gracias a la gran Madre Universal por haber permitido que esta gran mujer viviera para la causa del Movimiento Indígena y en particular de las mujeres.
A su familia, su pueblo, su comunidad y su organización toda nuestra solidaridad y nuestra fuerza. A pesar de la orfandad y el vacío, la certeza de su compañía por siempre en este camino debe consolarnos. Mildred, hermana, sabedora de muchas lunas, gracias por tu vida, tu espíritu no muere, vive y se queda entre nosotros.
Consejería de Mujer, Familia y Generación
Autoridad Nacional de Gobierno Indígena

