Java Liviana, Silvania, Octubre de 2013
Una mujer une más mujeres, al mismo tiempo unimos una comunidad, un pueblo, y así un país completo.
La mujer indígena es la vida, hoy, mañana y siempre para fortalecer la madre tierra.
Más de 120 mujeres de los Pueblos Indígenas de Colombia, junto con algunos de nuestros compañeros, por cuatro días nos hemos reunido en la VI Asamblea Nacional de Mujeres Indígenas en memoria de nuestra hermana y amiga Mildred Montero. Llegamos con nuestros pies cansados por los tantos cientos de kilómetros que hemos recorrido, desde los muchos rincones de la geografía colombiana, para llegar a nuestra Gran Maloca “Java Liviana”. Este ha sido un encuentro en medio de la alegría y la diversidad que somos de rostros, pueblos, ritualidades, risas, esperanzas, sueños, y experiencias para deliberar y seguir soñando como mujeres indígenas.
Iniciamos nuestra minga, invocando y pidiendo permiso a los espíritus y ancestros para que nos acompañaran y brindaran la sabiduría y el aliento que tanto necesitamos para caminar seguras. El tiempo fue poco para analizar lo que nos está pasando, lo que le pasa a nuestros pueblos, a Colombia y a nuestras vidas y que tanto nos duele; también fue poco el tiempo para pensar, proponer y acordar acciones políticas organizativas que nos lleven a fortalecer nuestro proceso; sin embargo, algo logramos avanzar y entendemos que este es un camino que apenas estamos andando y que quedan muchos pasos por recorrer.
En un primer momento hicimos evidente el contexto que nos agobia, evaluando el cumplimiento del Mandato del VIII Congreso de los Pueblos Indígenas en los temas que dan cuenta de nuestro vivir y sentir. Expresamos y compartimos nuestra preocupación por la inminente desaparición de varios de nuestros, pueblos, especialmente amazónicos; nuestro dolor por las tantas afectaciones y heridas que la guerra ha causado en nuestras vidas, familias, comunidades y territorios; nuestra indignación por el trato discriminatorio sistemático que recibimos por parte del Estado, su negligencia, falta de voluntad política y ausencia de recursos económicos para brindarnos las plenas garantías para el ejercicio de nuestros derechos colectivos e individuales; nuestro dolor por la agresión, invasión y saqueo a nuestros territorios por parte de los actores armados, tanto legales como ilegales y de empresas del capital transnacional; nuestra indignación por la pérdida de líderes, lideresas y autoridades que entregan su vida en la defensa de nuestro plan de vida. Así mismo, en medio de la tristeza profunda, rechazamos las prácticas machistas que persisten en nuestras comunidades y que terminan por lesionar nuestra integridad física, sicológica y espiritual; nos resistimos a la ausencia de armonía y equilibrio por la falta de justicia y convocamos a la sensibilización y compromiso por el respeto a nuestros derechos como mujeres.
Por todas estas situaciones, sumadas a las permanentes exclusiones de que somos víctimas, tomamos decisiones que queremos anunciar a nuestros pueblos y al país con esta declaración.
DECIDIMOS:
- Junto con nuestros compañeros caminar en la Minga por la vida y defensa de nuestros territorios y nuestros derechos como pueblos y como mujeres, promoviendo constantes rituales para la vivencia en armonía en los que participen nuestros mayores y mayoras; fortaleciendo el tejido comunitario y visibilizando nuestros símbolos de identidad.
- Es el momento que junto con las autoridades examinemos el avance en el proceso de las mujeres al interior del movimiento indígena, por lo que proponemos invitar a la Asamblea de Autoridades a un encuentro fraterno en donde juntas y juntos en un espacio de armonía, pensamiento y articulación de conocimientos, avancemos en el accionar del Mandato del VIII Congreso de los Pueblos Indígenas.
- Apoyar la conformación de la Comisión de Mujeres en el marco de la Mesa Permanente de Concertación de los Pueblos Indígenas y el Gobierno Nacional. Una Comisión que represente a todas las mujeres de las organizaciones congregadas en la Organización Nacional Indígena de Colombia, para quienes es una necesidad que su voz sea escuchada y respetada.
- Promover una constante participación en las diferentes instancias y mecanismos internacionales para exigir la defensa de nuestros derechos, siendo esta una herramientas para exigirle al Estado el cumplimiento de sus obligaciones.
- Trabajar y apoyar encuentros permanentes de las mujeres en los que sea posible compartir nuestras necesidades, pensamientos y propuestas para el buen camino de nuestro proceso organizativo.
- Reafirmar la participación política de las mujeres en condiciones de equidad.
EXIGIMOS AL ESTADO COLOMBIANO:
- El cumplimiento inmediato de las leyes, políticas, acuerdos y compromisos que ha asumido con las mujeres indígenas colombianas en el marco del Plan Nacional de Desarrollo y las disposiciones y órdenes de la Corte Constitucional como el Auto 092 y el Programa de Protección, el Decreto Ley de Víctimas 4633, entre otras.
- Cumplimiento que exige la disposición de recursos económicos, técnicos e institucionales que de manera adecuada y respetuosa avance en la restitución de nuestros derechos humanos, colectivos y territoriales.
- El respeto de nuestra autonomía y prácticas ancestrales sobre la esencia de nuestros derechos a la autodeterminación y gobierno propio.
- Que no cese en su apuesta por construir los acuerdos para la Paz, sin embargo llamamos la atención para que en este esfuerzo no falten las voces de la sociedad colombiana y en particular exigimos que se creen y faciliten los espacios para que las voces de las mujeres indígenas estén presentes.
Por la vida y unidad de los Pueblos Indígenas de Colombia y del Abya Yala, Mujeres Indígenas presentes y caminando procesos.
CONSEJERÍA MUJER FAMILIA Y GENERACIóN
ORGANIZACIÓN NACIONAL INDÍGENA DE COLOMBIA – ONIC


